Que tipo de empresa es tu empresa?

El impacto del cambio, para muchas organizaciones es verdaderamente catastrófico, y no es solamente por el sentimiento de crisis, ansiedad y estrés, sino también por el estrechamiento del campo perceptual, la reducción de la calidad de información, la rigidez de respuesta y las formas primitivas de reacción. En estos casos la tendencia es a incrementar la centralización de las decisiones. A enfatizar exclusivamente la eficiencia, descuidando la efectividad. A concentrarse en la Producción, descuidando la Productividad.

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El éxito alimenta al fracaso debido a la omnipotencia y la exagerada auto-seguridad. El trastorno se manifiesta en la creencia de que sus productos y servicios serán preferidos para siempre con respecto a las ofertas de los competidores y que el desempeño de la productividad de sus procesos, su tecnología y su gente, junto con ese liderazgo en el mercado, asegurará para siempre la creación de valor económico.

En el proceso de Desarrollo Competitivo, a las empresas de este tipo las llamamos “empresas tipo Alfa”. Son las empresas intransformables. Ya no tratan de anticipar los problemas o ni siquiera de responder ante las dificultades cuando están en estado embrionario. Esperan hasta que el deterioro de su competitividad, entendida como el efecto combinado de la productividad de sus recursos y del posicionamiento de sus marcas en los mercados, alcance el nivel de crisis. En ese momento lo más probable es una reacción desmedida y no planificada.

Estas empresas formulan programas para atacar los problemas repetitivos. A estos programas se los ha llamado “decisiones programadas”. Pero como muchas veces diferentes circunstancias parecen equivalentes, creen que pueden seguir usando las mismas estrategias, los mismos planes, los mismos procesos, la misma tecnología y la misma actitud y aptitud de su gente. Creen que pueden seguir repitiendo las mismas decisiones, a pesar de que las circunstancias hayan cambiado. Para colmo, muchas veces creen que están innovando.

A las que tienen capacidad de innovación, es decir, capacidad de cintura, plasticidad, las llamamos empresas tipo Beta”. Son las empresas transformables. La capacidad de innovación, generalmente incremental o “de mantenimiento” de estas empresas les permite mostrar una conducta que se autoajusta de forma tal que la brecha se cubra. Reconocen al mercado como un proceso dinámico de migraciones de los requerimientos de los clientes, consumidores y usuarios y que esa demanda no es homogénea y, mucho más importante, que sus migraciones tampoco son homogéneas.

Las empresas tipo Gamma son las transformantes. Su nivel de innovación, tanto incremental como radical, impide la gestación de la brecha, creando previamente los antídotos necesarios para no paralizarse en una trampa estratégica. La trampa se da cuando sus ventajas competitivas en relación con sus competidores son vulnerables en lugar de dominantes y su habilidad de innovación relativa es reactiva en lugar de pionera. Estos son los dos ejes estratégicos clave: Poder y Movilidad. Poder es la superioridad de sus ventajas competitivas y Movilidad la superioridad de innovación.

Por último, en el máximo nivel de Desarrollo Competitivo, las empresas tipo Delta son las que, además de todos estos atributos de las empresas Gamma, se consideran a sí mismas “co-transformantes”. Generan tendencias que disparan la migración de la demanda atrayéndola hacia sus marcas. Generan, hasta en sus proveedores más sofisticados, la preocupación por innovar en los insumos que estos les abastecen, especialmente la tecnología de punta que se ven impulsados a desarrollar para no perder a estas empresas como clientes. Generan mutaciones profundas en toda la cadena de valor y en todo el cluster. Ellas también son las que generan uno de los procesos más impactantes de la nueva economía hipercompetitiva: la Convergencia.

Tomado de ”Desarrollo Competitivo y dinámica de los sectores industriales” de Alberto Levy

Fabián Asef – fasef@memetics.com.ar